Todo lo que hice y sigo peluda! - El eslabón perdido de Darwin(madrid)

¿Quién habrá sido la primera en depilarse?, ¿quién habrá sido la primera a la que le gustó el resultado y así instituyó una estética corporal con indiscutido éxito social a través de generaciones enteras?

Quisiera saber su nombre, ha sido trascendental para la historia femenina por lo menos de Occidente y esto es lo de menos, lo más importante es que ella fue la culpable de las sesiones de tortura que me significan los distintos tratamientos depilatorios, a excepción de la guillete que ya hace años dejé de usar porque los pelos me crecían más tupidos que las malezas en el campo.

Bueno, ya de nada sirve quejarme de algo irreversible. La depilación es una necesidad y la acepto como tal y lo único que me queda es buscar la forma más adecuada para darle una solución definitiva, que podría ser el láser, es lo que me falta intentar. Pero antes de llegar al final, voy empezar por el principio contándoles los diferentes métodos que he intentado. Pros y contras de cada cuestión.

Primero es necesario hacer una descripción de mí y derribar ciertos mitos. Soy de piel ultra blanca y sumamente sensible, pero, contrariamente a lo que muchas creen -que las morenas tienen más pelos-, les cuento que tengo pelos negros y resaltan con el fondo blanco, gruesos, en algunos casos salen dos de un mismo folículo y en toda la pierna, esto significa que mi depilación es siempre pierna entera.

Además tengo remolinos, los pelos tienen distintas direcciones, y esta altura, luego de más de 15 años de depilación, tengo dos crecimientos, es decir que algunos están cortos y otros más largos, crecen a destiempo. En resumen, soy el eslabón perdido de Darwin, prima hermana de los primates, mitad mono, mitad humana. De esto no cabe duda. Si me pongo unos botines de football, puedo pasar tranquilamente como un jugador de cualquier equipo, eso por supuesto, si me miran sólo las piernas.

A los 13 años, cuando apenas tenía una pelusa, empecé a depilarme con guillete, la maquinita de afeitar, método cómodo, rápido, fácil de llevar a cabo en cualquier momento y lugar, y eficaz. Pero nada es perfecto baby y en tres días tenía, no la pelusa inicial, sino una auténtica selva amazónica, pequeños tronquitos, uno al lado de otro, que asomaban y mis piernas se transformaban en una especie de esponjita de acero. Además, de los pelos encarnados, que no nacen y que hacía las mil marquitas y cicatrices tratando de traerlos a la superficie.

Cansada de la guillete y viendo como cada vez más los pelos de las piernas se ponían más fuertes que los de mi cabeza, decidí abandonar este sistema y empecé dos años más tarde con la cera. Para ese entonces ya me había transformado en la mona chita.

Ahora, hace varios años que estoy con la cera. Probé de todo, cera negra, vegetal, a rodillo, con paños, fría, de todo. El vello con los años va mermando, esto es cierto, pero la cera es una agresión a la piel, el tirón y sobre todo en mi caso, la temperatura. Soy muy sensible, me salen hematomas de nada y lo peor de todo, arañitas. Desde luego que en esto influye la genética, pero la cera contribuyó ampliamente para que hoy yo tenga una cartografía de várices y arañitas espantosas, para lo cual ya tendré que probar otro tratamiento (para otro capítulo).

Estas desventajas de la cera no son las únicas. También, como todas sabemos, cuando una es pelo-depilación-dependiente se abstiene de faldas y vestidos y estamos condenadas a pantalones aunque hagan 40 grados de calor y nos inviten a una piscina. Y para depilarse con cera hay que esperar a que los pelos tengan unos milímetros más que con guillete. Este tiempo de espera es FATAL, y escrito así con mayúscula!

¿A quién no le ha pasado de perderse un encuentro sexual de lo más interesante por culpa de los pelos? A mí sí, obvio, pero también hubo un tiempo en el que creí una injusticia que nosotras nos tuviéramos que depilar y ellos no, así fue que me arriesgué una vez a exponerme peluda, con la única cláusula de que él no podía encender la luz, ni tocarme las piernas, esto último fue inevitable y en pocos minutos el romanticismo se transformó en burlas y carcajadas, que aunque eran inofensivas me resultaron indigeribles.

Después de la cera, que nunca abandoné del todo (pese a haber sufrido quemazones más de una vez), me compré una máquina eléctrica (las que tienen las pequeñas pinzas tipo Epilady) por recomendación de un médico flebólogo, para disminuir el impacto de la cera en las venitas y várices. Lo primero que tengo que decir es que esta máquina no te saca el pelo de raíz. Para que lo entiendan, les diría que el sistema es análogo a una cortadora de pasto, hasta el sonido es parecido y hasta se desacelera un poco en las partes de más concentración de vello.

La ventaja es que un método fácil y te saca de un apuro. Pero no disminuye la cantidad de vello y los pelos se encarnan muchísimo!!! y lo que es peor aún es que si los pelos están largos es extremadamente doloroso. Yo sólo puedo usarla en la pantorrilla, contra el hueso, en los muslos jamás!!!, me salen las lágrimas de dolor.

Conclusión, me resta probar la depilación láser y averiguar de sus diferencias respecto de la fotodepilación. Cuáles son las ventajas y las contraindicaciones. Desde ya les adelanto que si gano este concurso, esa va a ser mi gran inversión, la depilación con láser, una solución definitiva para la estética y la salud de mis piernas.

 
         
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Bases del concurso
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